El defecto disminuido y su ubicación en nuestro interior.

Cuando cierto defecto o yo comienza a reducirse se vuelve mas imperceptible pero sigue vivo. Por lo tanto el trabajo se vuelve mas difícil aún.

El defecto disminuido trabaja desde otro punto y de otra manera, pues no se ubica e identifica como antes, sino que está latente en nuestro interior y puede hacerse pasar por santo, por gnóstico o espiritual.

Al ser descubierto  en reiteradas ocaciones y alumbrado con la luz de la conciencia, éste se reduce, porque a más luz, menos oscuridad.

Al reducirse determinado yo, no resuena con tanta fuerza y no influye tanto en la persona, por lo tanto  el observador no lo identifica con la misma intensidad y puede éste creer que tal o cual yo ha muerto por no hallarlo con la misma fuerza con la que lo identificaba.

El yo reducido intenta pasar desapercibido esperando el ataque o queda como demonio tentador hasta el momento de su total eliminación.

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